miércoles, 12 de agosto de 2009

LA GORRIONA LUISITA, QUE RESULTO SER LUISITO

En el último dia de julio del nueve al cruzar un jardín me encuentro con un pajarillo joven que apenas vuela y pensando que se trata de un verdecillo me siento en un banco a observarle. El pajarillo apenas levanta un palmo del suelo en sus vuelos y para colmo se me mete en una tienda de bicicletas que a eso de las ocho de la mañana ya estaba abierta. Vaya por dios, es un pajarillo en apuros, no puede volar y sus papás no pueden remolcarle al nido, al verlo de cerca veo que es gorrión, exactamente una jovencísima gorriona con escaso plumaje y muy maltrecho. Ya entiendo algo de ellos, de los gorriones, porque cuidé uno durante once meses y la cosa no fué mal, nos hicimos buenos, muy buenos amigos hasta su suelta. Cuidar y sacar a un gorrión pollo adelante es dificilisimo porque los gorriones no aceptan la cautividad. Antes se mueren, cuando se niegan a comer mal asunto, es mejor soltarles a riesgo de que caigan en la boca de un gato. A Luisita, nombre que le puse por su parecido con otra gorriona, esta adulta, que se posa en mi ventana atraida por los granos de alpiste del comedero público que a modo de restaurante de beneficiencia tenemos ubicado en una de las ventanas de la casa, digo que a Luisita la colocamos en una jaula en la misma ventana donde vienen otros gorriones. Rechazo total del encierro en jaula, se pone como loca y quiere salir. Lo siento Luisita hay que luchar para que sobrevivas de este modo. Al rato llegan otros gorriones seguramente atraidos por sus reclamos. Era cosa de ver ver a los gorriones por encima y por el lado de la jaula buscando la salida al encierro de su hermano, hijo o pariente. Hasta cuando metimos la jaula en casa con la venta abierta, se metieron dentro de la habitación. Que arrojo, que valentía que tiene esta gente.
Decía Miguel Hernández que los gorriones son los niños del aire. Que gran encanto que tienen estas astutas y fieras avecillas que nos alegran las ciudades y retrasan la extinción masiva del género humano al obrar como fiadores nuestros ante las terribles fuerzas cósmicas que quieren quitarnos del mapa terraqueo. Mi paisano Ginés Pérez de Hita, el Homero español según mi fuero literario religioso, decía "los astutos gorriones" emulando ese lenguaje de epopeya con el que contó el cerco y fin de la gran Granada, la Troya de España.
Luisita ha aceptado la cautividad porque come y come porque sus parientes le han venido a visitar varias veces cada dia. Un macho venía con comida en el pico que se había diligenciado para su hija o amiga Luisita. Una vez trajo algo rojo que dió por las rejas de la jaula a Luisita y que esta engulló. Ahora como han debido de ver que Luisita no necesita comida porque la tiene en la jaula vienen de visita al tiempo que se detienen en el comedero a repostar del combustible alpiste que tantas horas de vuelo genera al cabo del año. Según el veterinario necesitará Luisita unos tres meses para renovar sus plumas y estar en condiciones de volar, hasta tanto hay que cuidarla sin excesivos mimos que malcrian a cualquiera. Buen hombre el veterinario murciano experto en pájaros que no quiso cobrar nada diciendo que nuestra misión era cuidar al gorrion y la suya mandarle unas vitaminas y darnos consejos para su supervivencia.
Los gorriones tienen leyes. Eso ya lo he observado. Son solidarios entre ellos a morir. Tambien guardan sus territorios y exigen protocolos que no se de donde se han sacado. Son buena gente. Para ellos nosotros somos monstruos, tenemos pésima reputación. Nos huyen como a la peste, ha debido de haber muchos humanos indeseables que nos han creado tamaña enemistad. A la vez nos necesitan. Cuando Luisita empezó a recibir la visita de sus padres, luego no soportaba nuestra proximidad a la jaula, se ponía histérica. Ah amigo, eso se debe a que tus papás te han comido el coco contra nosotros. No importa, seguiremos actuando igual hasta que te convenzas, Luisita y si no te convences nosotros hemos cumplido con nuestra parte.
Un dia bien temprano, cuando sus alas y plumas estén ya completas, en el mismo lugar en que fué hallada, Luisita recuperará su completa libertad, desde allí pronto avisará a sus padres y hermanos y se integrará en la manada dando tumbos por los alrededores y tal vez viniendo a comer junto a la jaula donde vivió algunos meses en régimen de secuestro por unos monstruos humanos que le brindaron su protección.
Se aprenden grandes cosas del cuidado de los gorriones y de otras aves caidas. Uno cae en la cuenta de la enorme diversidad de formas de vivir y sentir el mundo que existen y todas valiosas, todas con derecho a existir y a ser bien tratadas.
Ah, pero meses más tarde a Luisita le salió la pluma oscura bajo el pico que denota la condicion de macho. Luisita no era Luisita, sino Luisito. Ya vuela Luisita con soltura por la casa. Pero hasta que no llegue la epoca de cria, allá por marzo o abril, no podrá tomar la suelta, entonces los gorriones se emparejan y ayudan, y Luisito tiene cosas que aprender de la vida gorrionesca que no sabe por su cautividad.
En fin que Luisito vivirá en su casa humana hasta que el dios de los gorriones decida en la proxima primavera que ya es hora de lucir la libertad de volar en cualquier direccion.

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